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Comentarios de Jose Antonio:

Esa descripción de German es digna de una premio nobel para párrafos sencillos con implicaciones profundas; me provoca hacerle un cut and paste y grabarlo en mi memoria, para solo apretar play cada vez que algún curioso me pregunte como me fue en el paseo.

Mis 5 mejores momentos:

1. Final del recorrido del primer dia, supe que si termine el día uno, terminaría el día 6, y aunque mi rodilla amagó# al tercer día con descalificarme y usar el plan B de llamar a mi Aida, sabia que mientras tuviera a mis amigos al lado no renunciaría al placer de llegar juntos y victoriosos a DC.

2. Escuchar las respuestas de mis ingenuas preguntas, que aunque atrevidas e intimas, revelan algo común que de nuestras reservas y permite confesarnos sin ir a la iglesia o a al psicólogo. Gracias a todos por compartir sus enseñanzas.

3. La rodada después de Bill, me sentía como soñando, pedaleando con una facilidad extrema, ligero como el viento y con muchas ganas de vivir momento similares a los ya acumulados con los amigos de siempre.

4. La jugada de Domino en el hotel del SAMPLE, esa donde todos jugamos, unos muy bien, otros también, unos jugaron despiertos, otros medio dormidos. Esa partida que sirvió de excusa para chistes y revelaciones, esa partida donde todos ganamos, porque crecimos en amistad y tolerancia.

5. Su presencia en mi casa, sencillamente mágica, esa corta estadía de ustedes ya justifica la inversión y el sacrifico de pagar el préstamo, esa es mi casa, o sea su casa, ojala y pudieran venir siempre. Los extraño a todos!!!!!!

Comentarios de German Guerrero:

Los sonidos metálicos procedentes de los pedales, de las bielas y de las cadenas cuando se ceñían a los dientes de los engranajes de las bicicletas se mezclaban con el tenue ruido que hacían las llantas de diferentes tamaños y dibujos al aplastar la fina gravilla contra la endurecida tierra apelmazada.

Mi dedo gordo del pie izquierdo marcaba los latidos de mi corazón con fuerza amplificada, menos mal que los efectos sedantes de tres “frías” aligeraban la incomodidad dentro del zapato. Oh! Túnel de Paw Paw,-Pensé para mis adentros- Jamás podré olvidarte, ni tu oscuridad húmeda, ni tus escaleras empinadas. Jamás podré olvidar tampoco (salvo que me aqueje el mal de “Alzheimer”) un especial momento.

Hacía unos minutos habíamos partido de la taguara de Bill, un sitio poco pretensioso, de decoración rústica y techo familiar con un jardín simple que en su humildad revelaba unos girasoles descuidados y margaritas silvestres creciendo algo salvajes a la izquierda de la escalera de la entrada. Sin embargo este cuchitril tendría una gran trascendencia para el viaje, para el objetivo del paseo; aunque era inimaginable en el momento que cruzamos el umbral de la puerta ruidosa y ajetreada.

Luego de haber degustado una de las mejores comidas del viaje, no solo por su calidad sensorial, a pesar de su naturaleza de fritura, sino por la arquitectura metafísica que solidificaría ese almuerzo. Construimos recuerdos de amigos entrañables de otrora, revivimos y fortalecimos esos lazos que se suelen pensar deberían ser solo consanguíneos, pero ahí estábamos, una vez más, después de muchos meses haciéndonos hermanos de sustancia, hermanos por escogencia, hermanos de vida, discutiendo nuestras existencia, preocupaciones, incertidumbres, anhelos, fantasías. Hablando sin tapujos, ni escondites, forjando con nuestras confidencias una cadena irrompible, dejando en cada uno de nosotros una marca profunda e indeleble de la fuerza y estima que nos une, a pesar de los defectos, las imperfecciones o incompatibilidades que tenemos. Y al salir a la ruta, sintiéndonos embelesados y extasiados, codiciábamos que esa sensación perdurara, que se pudiera describir y guardar en alguna parte para siempre…

Aah! Qué Sensación! De cercanía y de regocijo, de sosiego y serenidad, junto al rio, en el túnel vegetal, pedaleando juntos, al unísono, sin tener que decir nada, respirando profundo y lento, sin atrevernos a decir nada para no romper ese momento. Queriendo apenas sentir la compañía de los demás y sin tener que verlos sentir su presencia a sabiendas que todos en esos segundos de gloria seguro sentíamos lo mismo que los demás…

Como dije antes, nunca me olvidaré de ese momento…